TOC, vivir en un mundo agotador.

TOC, vivir en un mundo agotador.



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TOC, vivir en un mundo agotador.



El trastorno obsesivo compulsivo es una patología crónica que generalmente se inicia en la adolescencia o en la juventud y se lo relaciona con los trastornos de ansiedad, aunque en la última versión del Manual Diagnóstico DSM-V se lo ubique por separado con otro grupo de trastornos afines como por ejemplo, el trastorno de acumulación, el trastorno por excoriación, la tricotilomanía (desorden que lleva a arrancarse el pelo), etc.
El Toc se caracteriza por presencia de obsesiones y compulsiones que generan inquietud, fatiga mental y sufrimiento.
Las obsesiones se pueden definir como pensamientos recurrentes, invasivos que se le imponen al paciente más allá de su voluntad y que producen alta ansiedad y angustia. No son solo preocupaciones de la vida cotidiana, sino pensamientos que hostigan con insistencia. Hay gran cantidad de ideas obsesivas, las más comunes tienen que ver con la posibilidad de sufrir algún daño, accidente, pérdida, contaminación, con contraer una enfermedad, o bien, que alguna de éstas cosas le sucedan a un familiar o a un ser querido. También pueden aparecer imágenes indeseadas e incomodas con temáticas sexuales, religiosas, violentas, etc.
Por otra parte, las compulsiones son actos repetitivos o rituales que se utilizan para tratar de disminuir la ansiedad, controlar las obsesiones o bien para “evitar” que suceda algo negativo. Algunos ejemplos típicos de éstas conductas son: lavarse las manos permanentemente, (incluso hasta lesionarse la piel), ordenar objetos minuciosamente de alguna manera específica, verificar de forma repetida alguna acción ya realizada como reconfirmar si está cerrado el paso de gas o la traba de la puerta principal, aunque se tenga conocimiento fehaciente de ya haberlo hecho. También pueden aparecer actos mentales, tales como rezar reiteradamente, repetir frases, contar números hacia atrás, etc.
Muchas veces estos comportamientos están asociados a pensamientos mágicos, a partir de los cuales se realizan conductas que no parecen normales o que se ven hasta ridículas, que tienen por objetivo controlar el devenir para que no suceda algo negativo. Recuerdo una paciente que se sentía obligada a abrir y cerrar diez veces el cerrojo de la puerta porque creía que de no hacerlo su marido enfermaría gravemente, éstas ideas le generaban gran ansiedad y la conducían a un laberinto sin salida en el que el miedo la dominaba. En su caso las obsesiones siempre se relacionaban con alguna situación terrible que le sucedería a ella o a algún familiar y para evitar la catástrofe debía realizar algún acto sin sentido de forma repetida y compulsiva. Este círculo invariable ocupaba cada vez más tiempo en su vida y le producía gran sufrimiento.
Otro paciente que atendí tiempo atrás tenía la idea que alguno de sus seres queridos, novia, madre, padre, sufrirían un accidente terrible y morirían. Para neutralizar ésta situación, realizaba distintas acciones compulsivas que se le ocurrían en el momento que venía éste pensamiento intrusivo. A veces debía contar tres veces hasta treinta haciéndolo de dos en dos, otras se veía impulsado a acomodar algún objeto de un modo determinado y al hacerlo tenía que pensar en cosas agradables. Con todos estos comportamientos lograba reducir la ansiedad y aplacar el miedo, pero solo de forma momentánea, porque las ideas obsesivas sobre accidentes volvían a imponerse en su mente de forma recurrente.
Es muy frecuente que las personas que padecen éste trastorno no lo compartan con sus amigos o familiares por vergüenza o por miedo a que los consideren "locos". Sus pensamientos obsesivos se terminan convirtiendo en secretos nunca develados y solo sus comportamientos compulsivos emergen a la vista, denunciando aquello que se esconde. Esta situación los ubica en un lugar de soledad que termina empeorando su cuadro y a veces conduciendo a cuadros depresivos.
En resumen, las obsesiones atormentan a quienes las padecen, generan ansiedad e impulsan comportamientos compulsivos que en definitiva también hacen sufrir, producen agotamiento físico, mental y son ineficaces para eliminar la ansiedad. Se trata de un círculo vicioso, de un trastorno que lleva a vivir en un mundo agotador que va deteriorando progresivamente la calidad de vida de las personas en todas las áreas, por eso es fundamental animarse a contarlo y buscar rápidamente ayuda profesional.

Lic. Santiago Bonomi
Matrícula CABA Nº 63442
Matrícula Prov. de Bs.As. Nº 98039

Consultorio: 011 6460 1212